Marketplaces y tienda propia: qué cedes y cómo gestionar la complejidad

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Lo habitual para una empresa que busca crecer es estar presente en varios canales de venta. Es el paso lógico. Pero sin los sistemas adecuados, cada canal que añades multiplica la complejidad.
Lo que se rompe cuando gestionas varios canales sin integración
El más evidente son las sobreventas. Tienes 100 unidades, Amazon hace 60 pedidos y tu tienda hace 50 casi al mismo tiempo. Si el stock no se actualiza en tiempo real en todos los canales, vendes 110 de 100. Los primeros pedidos se cumplen. Los últimos generan cancelaciones, emails de disculpa y clientes que probablemente no vuelven.
Luego está la operativa invisible: alguien tiene que actualizar el stock manualmente en cada canal, o hay una hoja de cálculo que ya está desfasada cuando terminas de rellenarla. Nadie lo ve como un problema hasta que el error ya ha ocurrido.
La contabilidad llega después. Cada marketplace liquida con su propio formato, su calendario de pagos y sus comisiones. Sin automatización, cuadrar todo eso al cierre de mes es trabajo manual que consume tiempo de personas que deberían estar analizando, no transcribiendo.
Y al final, cuando quieres tomar una decisión (dónde poner el stock en temporada alta, cuándo reabastecerte, cuánto invertir en cada canal) no tienes los datos para hacerlo bien. Operas con información fragmentada, y eso siempre sale caro.
Lo que cedes cuando vendes en casa ajena
La comisión que un marketplace te muestra al registrarte es el número más favorable de la ecuación. En Amazon, dependiendo de la categoría, oscila entre el 7% y el 20%. Si usas FBA sumas tarifas de envío, almacenamiento (que se disparan en temporada alta) y, en moda y calzado, un cargo extra por devoluciones. El resultado es que antes de contar el coste de fabricación, ya has cedido una parte relevante del precio de venta.
Cuando alguien te compra en Amazon, Amazon conoce a ese cliente. Tú, no. No recibes el email real del comprador, ni el teléfono (más allá de usos logísticos), ni puedes utilizar esos datos fuera de los canales de Amazon.
¿Cómo funcionar siendo omnicanal?
Para que varios canales estén correctamente coordinados hace falta una capa que lo conecte todo: que gestione un stock único, distribuya pedidos, concilie liquidaciones y trace devoluciones en un solo sistema.
Por la naturaleza de la herramienta, esa capa debería ser el ERP. Pero no todos los ERP tienen las funcionalidades necesarias para hacerlo bien. Las integraciones genéricas pueden quedarse cortas cuando cada canal tiene su propia lógica.
Amazon FBM y FBA
Amazon tiene dos modelos logísticos distintos: FBM (tú envías) y FBA (Amazon envía). No son variantes del mismo flujo, son operativas completamente diferentes.
En FBM, el ERP necesita exportar el stock disponible en tiempo real y confirmar el envío cuando el paquete sale del almacén. En FBA el flujo es el inverso: el ERP importa el inventario desde los almacenes de Amazon y lo refleja en el sistema. Además, si se vende en varios países europeos, todo tiene que funcionar desde una sola cuenta con soporte multi-marketplace.
Gextia tiene un conector específico para cada modelo, con la lógica adaptada a cada uno.
Shopify y PrestaShop
Las tiendas propias tienen una dinámica de sincronización diferente a la de los marketplaces. Actualizar todo el catálogo en cada ciclo es ineficiente; lo que funciona es una sincronización incremental: solo se actualizan los productos que han tenido movimiento desde la última sincronización. Los pedidos entrantes se importan automáticamente y se pueden confirmar sin intervención manual.
Mirakl (El Corte Inglés, Sprinter, Showroomprivé)
Mirakl es la plataforma que utilizan marketplaces como El Corte Inglés, Sprinter o Showroomprivé. Tiene su propia lógica de ofertas: cada canal puede tener precio y stock asignados de forma independiente, lo que requiere gestionar catálogos por canal y actualizar en bloque.
Los pedidos pasan por un flujo de aceptación antes de entrar en la operativa de envío, y el tracking se exporta automáticamente al marketplace cuando el pedido sale.
En todos los casos, el stock es único en Gextia y se distribuye a cada canal. Las liquidaciones se concilian automáticamente. Las devoluciones quedan trazadas en el mismo sistema que gestiona el resto de la operativa.
Vender en múltiples canales siempre tiene su complejidad. La diferencia es si esa complejidad la absorbe el sistema o la absorbe tu equipo.
El marketplace no es el problema. Depender solo de él, sí.
Los marketplaces son un canal de adquisición excelente: visibilidad, tráfico y ventas desde el primer día sin haber construido audiencia propia. Eso tiene un valor real y sería absurdo ignorarlo.
Pero cuantos más canales se incorporan, más compleja se vuelve la operativa. Cada uno tiene su propia lógica, su calendario de liquidaciones y sus formatos. Sin los sistemas adecuados, esa complejidad acaba recayendo en horas extra para el equipo.
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